Parmigina

Hay platos que no se discuten, se reinventan. Esta es mi versión keto, al horno y sin harinas, de la clásica parmigiana italiana. Eliminé la fritura y me quedé con lo más noble: las capas y la promesa de un sabor clásico, reinventado sin perder su alma. Así nació la Parmigina: una torre individual de cinco capas de berenjena al horno, intercaladas con salsa casera, mozzarella y parmigiano. Simple, firme, húmeda, gratinada... y 100% keto.

Parmigina: berenjenas a la parmesana mono porción, con mozzarella y salsa de tomate casera

Ingredientes

  • 2 berenjenas grandes
  • 300 g mozzarella fresca
  • 200 ml aceite de oliva virgen extra
  • 100 g parmesano rallado
  • 6 hojas albahaca fresca
  • 1 diente ajo
  • 1 cdta paprika (opcional)
  • 1 ½ cdtas sal rosada

Para la salsa

  • 600 g pulpa de tomate natural
  • ½ cebolla dorada
  • 4 hojas albahaca fresca
  • 1 chorrito aceite de oliva virgen extra
  • Sal rosada ad lib.

Preparación

  1. Lavar las berenjenas y cortarlas en rodajas verticales de aproximadamente ½ cm. Para quitar el amargor, colocarlas en un colador con sal gruesa y un peso encima durante 1 hora. Después eliminar la sal y secarlas bien.
  2. Mezclar el aceite de oliva con la sal, paprika, ajo y albahaca picada. Pincelar las berenjenas por ambos lados.
  3. Llevar al horno precalentado a 180 °C durante 25 minutos. Tienen que estar tiernas, pero no blandas.
  4. Para la salsa: dorar la cebolla cortada en brunoise en un chorrito de aceite. Agregar la pulpa de tomate licuada, salar a gusto y cocinar durante 15-20 minutos. En el último minuto, sumar las hojas de albahaca y apagar el fuego.
  5. Armar las porciones individuales: empezar con un poco de salsa, luego una feta de berenjena, más salsa, mozzarella y parmesano. Repetir hasta completar cinco capas. Terminar con salsa, mozzarella y parmesano. Llevar al horno hasta gratinar.
  6. Dejar reposar 15-20 minutos antes de servir.

Receta real, preparada por mí.
Las culturas no se pierden al cambiar cómo comemos. Se adaptan, se reinventan… y siguen vivas en cada plato
(Ketokelotro)